No fue un instante,
ni un cruce perdido del destino,
fue el universo inclinándose en silencio
—al fin— para unir tu nombre con el mío.
Te encontré…
y no hubo dudas, ni vértigo, ni prisa,
solo la certeza luminosa
de haber llegado a donde siempre pertenecía.
Como se encuentran las almas antiguas,
con una calma que lo dice todo,
como quien, después de mil caminos,
por fin reconoce su hogar en unos ojos.
Los tuyos no me miraron,
me celebraron como si el tiempo entero hubiera esperado
este preciso momento para encontrarnos.
Y entonces supe, sin miedo,
con una alegría que no cabe en el pecho,
que no eras un intento ni un acaso,
sino el amor hecho destino.
Si el tiempo intenta medirnos,
si la distancia alguna vez nos nombra,
sabrá que ya llegamos demasiado lejos
al lugar donde el amor se vuelve certeza.
Porque lo nuestro no se busca,
no se pierde,
no se rompe…
se encuentra,
y al encontrarse,
se queda para siempre.
Donde siempre te encuentro.






Momentos
Recuerdos que guardamos con cariño y emoción.












Contacto
Estamos aquí para cualquier duda o mensaje
bodagabrielayjavier@gmail.com
© 2026. All rights reserved.